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Elimina el aire viciado
¡Deja que entre el aire fresco! El aire de los espacios cerrados debe reemplazarse con aire fresco de forma regular, si no, las sustancias dañinas (compuestos orgánicos volátiles o semi-volátiles), el aire demasiado seco o demasiado húmedo, los olores desagradables, el dióxido de carbono (CO2) o distintas toxinas presentes pueden dar lugar a un incremento del cansancio, reducción de la concentración, irritación de los ojos o de las mucosas o incluso provocar la aparición de moho. Siguiendo unas pocas y simples reglas, tú y tu bebé no sufriréis estos problemas del aire interior.
Una ventilación regular - es bueno que se haga tres veces al día - asegura una buena temperatura, una humedad adecuada y un intercambio de partículas de polvo, además de eliminar sustancias no deseables tales como organismos patógenos. Es especialmente importante ventilar la habitación antes de llevar al bebé a la cuna.
Hay que tener en cuenta que la temperatura de la habitación donde se va a dormir no necesita tener más de 15ºC-17ºC. Las zonas de estar pueden tener entre 19ºC o 22 ºC. Una temperatura elevada en las habitaciones aumenta la concentración de sustancias peligrosas y de polvo, además de resecar las mucosas.
Cómo Hacerlo
Independientemente de la estación que sea, abre las ventanas varias veces al día. Entreabrir la ventana no es suficiente y sólo conlleva una pérdida innecesaria de calor. Si es posible, crea una corriente de aire a través de todo el piso o la casa. Asegúrate de que tu hijo no está expuesto a la corriente. Sujeta puertas y ventanas para evitar portazos. Durante el invierno, es mejor que mientras ventiles apagues la calefacción. No dejes a tu hijo solo en una habitación con las ventanas abiertas
Después de entre tres o cinco minutos - algo más en verano - puedes cerrar las ventanas. Las habitaciones que tengan mucha humedad - como el baño y la cocina - tienen que ventilarse más a menudo. Asegúrate de que las paredes junto a las ventanas no se enfrían demasiado, si no se podrían producir humedades que pueden originar la aparición de moho.