Crear un entorno seguro para tu hijo.
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La importancia de la limpieza en el crecimiento de los pequeños

Sano y feliz

Los niños ensucian – y los padres limpian. Por supuesto, un hogar con niños debe de estar tan limpio como sea posible. Los niños se tumban, se sientan y juegan juegos de rompecabezas en el suelo. Lo tocan todo y descubren las cosas con la boca. Especialmente en la etapa en que gatean, los niños no deben encontrar en el suelo cosas que no sean adecuadas para ellos. Sin embargo, no tienes que exagerar con la limpieza. Un hogar estéril no es el objetivo y tampoco es bueno para los niños.

Es importante no utilizar demasiados productos de limpieza. Pueden contener sustancias peligrosas que contaminen el medio ambiente y permanezcan en el aire, en el suelo y en el mobiliario, y por lo tanto tu hijo estará expuesto a ellas. Examina tus productos de limpieza y decide cuáles necesitas realmente. Es suficiente con tener sólo unos pocos productos que sirvan para varios usos. Cada mueble no necesita su propio limpiador

Alternativas Fáciles

Usa trapos de limpieza hechos de microfibras que no necesitan productos limpiadores o sólo un poco. Utiliza los productos limpiadores en pequeña cantidad. Y no te olvides de cerrar bien los envases. Guárdalos fuera del alcance de los niños – incluso si tienen kizi en el tapón de seguridad, a prueba de niños.

Elige productos limpiadores que sean biodegradables. No es necesario que estén perfumados. Los perfumes no tienen efectos limpiadores y pueden ocasionar irritaciones o incluso alergias. Evita los fosfatos, el cloro, los desinfectantes, las lejías y los disolventes. Para el cuarto de baño, puedes emplear productos de limpieza basados en ácido cítrico o ácido láctico (mira las etiquetas). Preferiblemente, utiliza productos que tengan tensoactivos no iónicos, en lugar de iónicos, ya que son menos agresivos. El vinagre blanco es bueno para descalcificar superficies. Generalmente, es suficiente con tener un producto limpiador multi-usos, el nombre tiene su razón de ser.

El aire que respiramos

Este es un tema muy importante. Ya se ha explicado la importancia de tener un aire limpio libre de sustancias peligrosas. Muchos factores no están bajo tu control, como por ejemplo el nivel de contaminación en tu ciudad o pueblo. Pero siempre que dependa de ti, debes actuar a favor del niño. Un factor importante es el humo del tabaco.

Es bien conocido que fumar es perjudicial para la salud. Lo mismo ocurre con ser un fumador pasivo. Los niños son mucho más vulnerables que los adultos. El bebé no nacido dentro del útero de su madre corre todavía un riesgo mayor. Ten en cuenta lo siguiente: el humo del cigarrillo, con todas las sustancias químicas que contiene, permanece en el aire, en las ropas, cortinas, almohadas o muebles tapizados incluso después de que se ha
apagado el cigarrillo. Esto debes de tenerlo tú en cuenta en primer lugar, ya que los niños pasan mucho tiempo en lugares cerrados y en compañía de sus padres. Si no puedes dejar de fumar por completo, al menos fuma fuera de casa en espacios abiertos y lejos de tus hijos. Es tu responsabilidad.

 

El mayor riesgo para la salud

Los niños que están expuestos al humo del tabaco tienen un mayor riesgo de sufrir cáncer. Las sustancias peligrosas que contiene el tabaco pueden aumentar el asma y el riesgo de sufrir infecciones agudas o crónicas tales como la inflamación del oído medio, neumonía o bronquitis. Estas sustancias inhiben la función pulmonar y pueden ocasionar trastornos del comportamiento.

 

Fumar, o ser fumadora pasiva, durante el embarazo tiene también riesgos para el feto. Su desarrollo en el útero puede verse seriamente afectado por las sustancias tóxicas presentes en el humo del tabaco. Puede dar lugar a un nacimiento prematuro, aborto o al nacimiento de un niño muerto. Los recién nacidos que han estado expuestos al tabaco durante la gestación normalmente pesan menos que el resto. Tienen una mayor incidencia de alergias así como de infecciones respiratorias agudas o crónicas así como un mayor riesgo de padecer el síndrome de muerte súbita del recién nacido.

 

cute baby boy playing with toys in living room

Consejos para una buena madre

Vamos a jugar

Jugar – junto con dormir y comer – es la actividad favorita de los niños. Un peluche se hace el mejor amigo, los bloques de construcción junto con la imaginación hacen surgir castillos, se crean obras de arte sobre el papel, los juguetes viven grandes aventuras y la imaginación de los niños crea nuevos mundos. Un juguete no tiene por qué tener una función educativa – pero siempre tiene que ser adecuado para su edad, seguro, resistente y no tóxico.

Los juguetes disponibles en el mercado europeo están sujetos a una serie de normas de seguridad que los fabricantes certifican con la etiqueta “CE”. Pero esto no es suficiente. Este sistema de certificación tiene sus fallos, por ejemplo en lo relacionado con sustancias peligrosas, por ello busca las etiquetas “GS” y “TÜV” que indican un mayor grado de seguridad. Evita los juguetes hechos de PVC, son mejores los juguetes hechos de materiales naturales y no tóxicos. Esto no significa que los juguetes de madera sean siempre preferibles. Los juguetes de madera no deben estar hechos de madera contrachapada, y los que estén pintados o sean de colores deben llevar la etiqueta DIN 53160 para estar seguros de que la pintura es resistente al sudor y a la saliva.

Juguetes para los más pequeños

Dado que los bebés y niños pequeños se llevan casi todas las cosas a la boca, los juguetes para niños de hasta tres años tienen que cumplir requisitos adicionales. Es muy importante que los juguetes para niños menores de tres años no contengan formaldehído ni otras sustancias peligrosas como ftalatos. A estas edades hay que evitar los juguetes que tengan piezas pequeñas que puedan desprenderse y ser tragadas por los niños. Elige mejor un osito de peluche que tenga los ojos cosidos en el tejido en lugar de los ojos pegados. Los juguetes deben de ser de muy buena calidad, resistentes y sin bordes afilados. Los peluches tienen que ser lavables y deben de ir en primer lugar – antes de jugar y de mordisquearlos – a la lavadora.
Los primeros juguetes no tienen que ser complicados. Los bebés aprenden mucho y rápido, pero no hay que sobrecargarles. Un pequeño peluche, un buen sonajero, un mordedor, un móvil y una cadena para el chupete es suficiente. También viene bien una manta de juegos para el suelo. Algunos objetos cotidianos, como por ejemplo una cuchara de madera, son también buenos para jugar, siempre que estén hechos de materiales no tóxicos y sean lo suficientemente grandes como para no ser tragados.

Cuando el niño es un poco mayor, ya no sólo es importante el tipo de juguete, hacer ejercicio y la posibilidad de corretear son esenciales para su desarrollo físico y neuromuscular.

Suave y limpio

La piel de los bebés es fina y suave. Es hasta cinco veces más fina que la piel de un adulto y mucho más sensible. Necesita cuidados y protección especiales. Pero esto no significa usar más crema.

Con los bebés menos es más, es suficiente con jabón y agua y un poco de aceite de oliva en el culito después de cambiarle. Muchos de los productos infantiles disponibles pueden contener ingredientes potencialmente tóxicos, evítalos. Elige productos ecológicos (o biológicos) o ingredientes naturales como la harina de maíz en lugar de talco.

La función natural de la piel humana es la de servir de barrera de protección y no todas las pieles necesitan crema continuamente. Algunos de los ingredientes que tienen los productos de cuidado personal que luego se aplican sobre la piel pueden penetrar en el cuerpo. Pueden incluso llegar hasta el bebé no nacido a través de la madre embarazada. A pesar de lo que se indique en los envases, no sabemos seguro qué tienen los productos. Las etiquetas pueden confundir. No todos los ingredientes están incluidos. Elige con cuidado. Muchos de los ingredientes que contienen los productos para el cuidado de la piel, tales como cremas, lociones, jabones, geles de baño, champú, toallitas húmedas o pasta dentífrica pueden ser peligrosos para tu piel y para tu salud.

Por el bien de tu bebé, debes evitar usar productos que contengan conservantes (como por ejemplo los parabenos), perfumes y fragancias artificiales, BHT (butilhidroxitolueno) o sustancias derivadas de aceites minerales. Si tienes alguna duda es mejor no comprar ni usar el producto.

 

Menos es más: Alternativas

Para evitar tener que leer todos los ingredientes, busca las etiquetas que certifican productos que no contienen ingredientes peligrosos o potencialmente peligrosos. La descripción de “cosmético natural o ecológico/biológico” no constituye una protección y la puede usar cualquiera. Busca etiquetas tales como la etiqueta de calidad “BDIH”, o las que identifican a los productos procedentes de la agricultura ecológica (o biológica).

 

Estas etiquetas reflejan una producción y procesado natural de las materias primas empleadas así como el seguimiento de unas pautas establecidas. En todo caso, si se produce alguna irritación de la piel después de usar un determinado producto debes dejar de usarlo.

Lo más importante para la piel del bebé: cuanto menos mejor. En general, un bebé no necesita que se le de crema cada día. La zona del pañal es una excepción, puede irritarse y presentar escoceduras. Para lavarlo sólo es necesario un trapito o esponja, agua templada y quizá algo de aceite. Evita las toallas húmedas. El agua del baño no necesita añadirle ni jabones ni otros productos limpiadores. Tampoco los bebés necesitan champú para el pelo. En caso de que uses jabón, asegúrate de aclararlo a fondo. Elige un jabón que tenga alguna etiqueta, como las que hemos citado, que indique que es seguro.

Por ultimo, pero no menos importante: la pasta de dientes. Una vez que ha aparecido el primer diente hay que limpiarlo. Elige un producto que no tenga productos que puedan ser dañinos y usa muy poco, es suficiente.